Esta mariposa se convierte en un recordatorio sagrado: las creencias, aunque aparenten ser restricciones, en realidad son portadoras de la semilla del despertar espiritual. Cuando las cuestionamos, nos alineamos con una comprensión más profunda, dejando que la luz del alma guíe nuestra evolución. La escultura nos invita a soltar los miedos y las certezas limitantes, abrazando el proceso de transformación con fuerza. La mariposa que emerge de su crisálida, el ser humano también se libera, consiguiendo una conexión más pura con su ser interior y con el misterio de la propia existencia.



